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Por: Alejandro Alarcón Velázquez
Director de Inversión Inmobiliaria e Infraestructura Asociación Mexicana de Inversionistas La construcción sostenible ha evolucionado de ser un concepto meramente aspiracional para convertirse en un pilar de alta relevancia en cada etapa del ciclo de un proyecto inmobiliario y/o infraestructura: desde su conceptualización, diseño y financiamiento, hasta su construcción, operación, evaluación e incluso el destino posterior a su vida útil. Este cambio en el interés y la percepción del mercado cobra mayor urgencia ante los efectos de fenómenos climáticos cada vez más severos, las presiones de estrés hídrico en diversas regiones del país y la necesidad de cubrir una demanda energética creciente mediante un mayor porcentaje de fuentes limpias. Asimismo, responde a la búsqueda de acceso a capitales con mejores condiciones de crédito, un factor que involucra no solo a la vivienda, sino también a parques industriales, espacios comerciales, equipamiento urbano, inmuebles de servicios y grandes proyectos de infraestructura. La reciente publicación de la 4ª edición del Barómetro de la Construcción Sostenible 2026, elaborada por el Observatorio de la Construcción Sostenible de Saint-Gobain, revela que, si bien este enfoque ha ganado terreno, aún queda un tramo importante para pasar de la buena intención a la implementación real. Aunque el reporte destaca que la adopción de la construcción sostenible cuenta con una percepción de prioridad del 76% en Latinoamérica, del 82% entre los grupos de interés en México y del 72% por parte de los ciudadanos mexicanos, la realidad es que todavía no se encuentra integrada de manera sistemática en la toma de decisiones de diseño, contratación, operación, inversión y reporte financiero. ¿Qué entendemos por construcción sostenible? Históricamente, el concepto se limitaba a la eficiencia energética, la adopción de ecotecnologías o el uso aislado de ciertos materiales ecológicos. Hoy, la visión ha madurado hacia un enfoque integral y holístico. Implica desarrollar proyectos inmobiliarios y de infraestructura que, a lo largo de todo su ciclo de vida, reduzcan los impactos ambientales, optimicen los recursos naturales, mitiguen los riesgos climáticos mediante la resiliencia y adopten la economía circular, no solo en la gestión de residuos de obra, sino en el cierre del ciclo de vida del inmueble. Todo esto con el objetivo explícito de generar valor económico, social y patrimonial. Dentro de los conceptos fundamentales (no limitativos) que integran la construcción sostenible, se deben considerar:
De acuerdo con los hallazgos del Barómetro 2026, la resiliencia ha ganado terreno de forma acelerada hasta convertirse en un criterio indispensable de decisión. Esto no debe interpretarse como un simple eslogan comercial; en el fondo, representa el pilar que garantiza, en la medida de lo posible, la continuidad del negocio, la seguridad de los usuarios y la preservación del valor patrimonial frente a externalidades catastróficas. Financiamiento, el punto de conexión entre sostenibilidad y viabilidad. La ejecución de proyectos inmobiliarios y de infraestructura requiere estructuras financieras sólidas. Fuentes tradicionales e institucionales como bancos, fondos de inversión, FIBRAS y mercados de deuda han incrementado sustancialmente sus metas de colocación de capital ligado a la sostenibilidad, transformando el engranaje financiero que da viabilidad a los desarrollos. Más allá del genuino interés ambiental, las instituciones financieras evalúan el riesgo corporativo. Bajo una óptica de gestión de riesgos, hoy resulta indispensable medir las oportunidades y contingencias asociadas a los criterios ASG (Ambiental, Social y de Gobernanza). Por ello, al evaluar líneas de crédito, los comités ya no se limitan a revisar la ubicación, los flujos proyectados, las garantías o la capacidad de pago tradicional. El análisis actual pondera los riesgos físicos (pérdidas por eventos climáticos o ambientales), los riesgos de transición (impactos financieros derivados de la incertidumbre en políticas, regulaciones cambiantes, adopción tecnológica y reputación de mercado), así como la eficiencia operativa, el cumplimiento normativo y la calidad de la información ASG disponible. La relevancia es tal que los índices de sostenibilidad en las bolsas de valores, que agrupan a empresas con mejores prácticas ASG, muestran rendimientos superiores a los tradicionales. En este sentido, la construcción sostenible genera un mayor valor financiero real, un hecho respaldado por el Barómetro 2026, donde el 47% de los tomadores de decisiones globales así lo afirma. A nivel local, herramientas como la “Guía de financiamiento verde para edificaciones sostenibles en México” publicada en 2025, robustecen el ecosistema y delinean los principales mecanismos financieros sostenibles disponibles en el mercado nacional:
Por lo tanto, la sostenibilidad debe incorporarse desde el origen y la planeación del proyecto; no basta con intentar integrarla en fases avanzadas o como un reporte de salida. Definir los criterios técnicos, los indicadores, las metodologías de medición y la documentación de soporte desde la etapa de diseño permitirá identificar el instrumento y la institución idónea, logrando capturar mejores condiciones de tasa de interés que reduzcan directamente el costo financiero del proyecto. Reportes de sostenibilidad, impacto de las NIIF S1 y S2 y las NIS La rendición de cuentas corporativa está viviendo una transformación contable sin precedentes. La información que las empresas presentan a sus partes interesadas ha dejado de ser exclusivamente financiera o limitada a los estados de resultados tradicionales. Preguntas históricas como ¿cuánta utilidad se obtuvo?, ¿cuál es el uso del flujo de efectivo? o ¿cómo está la estructura de pasivos e inventarios? ahora deben complementarse con la revelación explícita de los riesgos y oportunidades ASG que pueden impactar la rentabilidad y la marcha del negocio a largo plazo. Esta evolución responde a un marco regulatorio estricto. En México, las empresas públicas o que cotizan en bolsa tienen la obligación dictada por la CNBV de revelar su información financiera relacionada con la sostenibilidad bajo los estándares internacionales NIIF S1 y S2 a partir del ejercicio 2025 (para reporte formal en este 2026). Paralelamente, las NIS (Normas de Información de Sostenibilidad), emitidas por el CINIF, entran en vigor en este 2026 para regular a las entidades no cotizantes, cerrando la brecha de transparencia en el mercado nacional. De esta manera, las empresas públicas y, por consecuencia indirecta, toda la cadena de proveedores medianos y privados que forman parte de su cadena de valor están obligadas a identificar, medir y revelar cómo los riesgos físicos y de transición afectarán sus balances generales. El reto operativo es mayúsculo. Un ejemplo crítico bajo la norma NIIF S2 y las NIS es la obligatoriedad de reportar no solo las emisiones directas e indirectas de la operación (Alcances 1 y 2), sino también las de Alcance 3, lo que exige que los proveedores a lo largo de la cadena entreguen las mediciones de sus propias actividades. Asimismo, se vuelve indispensable transparentar los planes de resiliencia y mitigación en zonas con alto estrés hídrico. Como bien lo anticipa un analista bancario en el Barómetro 2026: “Tan pronto como se implementen las versiones locales de las normas de sostenibilidad, los clientes corporativos comenzarán a tomarse con absoluta seriedad los riesgos climáticos”. Esta información será el factor determinante al momento de evaluar a quién y en qué condiciones de tasa, plazo y garantías se asignan las líneas de financiamiento. En consecuencia, los reportes de sostenibilidad dejan de ser informes de relaciones públicas aislados para convertirse en un anexo vinculante de los estados financieros, sujeto a auditoría por terceros. Tener una cartera inmobiliaria o de infraestructura en zonas vulnerables al cambio climático o sin una gobernanza institucional afectará directamente la valuación del proyecto y en general de la entidad. Esto obliga a una conexión directa entre la sustentabilidad y la alta dirección, transitando de acciones aisladas hacia un reporte estructurado bajo cuatro pilares normativos: gobernanza, estrategia, gestión de riesgos, junto con métricas y objetivos. La oportunidad México se encuentra ante una la oportunidad de convertir la construcción sostenible en una ventaja competitiva de primer orden. El fenómeno de la relocalización de cadenas productivas, el auge en la demanda de espacios industriales clave, la necesidad habitacional y la modernización de la infraestructura son las palancas ideales para impulsar el crecimiento económico, siempre y cuando pasemos de la intención a la ejecución formal. El trabajo pendiente incluye la estandarización de métricas de retorno de inversión (ROI) con perspectiva de sostenibilidad, la capacitación técnica de los equipos de planeación y finanzas, la identificación de riesgos materiales ASG por proyecto y de la entidad, y el desarrollo de datos con trazabilidad suficiente para superar auditorías financieras. Asimismo, exige la correcta aplicación de las taxonomías vigentes y la alineación con los marcos NIIF S1, S2 y NIS para mitigar el riesgo de “Greenwashing” ante todos los grupos de interés. La sostenibilidad no puede abordarse desde esfuerzos aislados; debe integrarse transversalmente en la estrategia corporativa. Los consejos de administración y la alta dirección tienen la responsabilidad inmediata de asumir este liderazgo y asegurar que permee en la cultura de la organización. Los sectores inmobiliarios, de la construcción y de infraestructura tienen ante sí una decisión crucial: adoptar la sostenibilidad como un mero requisito de cumplimiento y reporte, o integrarla como una plataforma estratégica de creación de valor. La elección determinará quiénes asegurarán las mejores condiciones de acceso al capital, quiénes mantendrán su competitividad en los mercados modernos y quiénes estarán realmente preparados para el futuro. Puedes consultar el estudio de la 4ta edición del Barómetro de la Construcción Sostenible 2026, en la siguiente liga: https://www.saint-gobain.es/documents/saint-gobain/barometro-construccion-sostenible-2026.pd |
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